A mi consulta llegan muchas jóvenes agobiadas por sentimientos y vivencias que las hace pasar por las más variadas emociones. Algunas veces sienten una alegría inmensa, otras mucha pena, rabia, ilusión, desilusión, en fin! Tantas emociones diferentes. En ocasiones es por amor, otras por una amiga, por una pelea con los hermanos o con los papás. Me cuentan que sienten que las emociones “las rebalsan”, que no caben en ellas y eso a veces les hace sentir ahogadas o con un nudo en la garganta. A muchas les dan ganas de compartir esto, pero a veces les da vergüenza o sienten que nadie las va a entender.
A estas jóvenes yo siempre les recomiendo escribir. Tener un diario de vida o un cuaderno o croquera donde poder poner en palabras lo que están sintiendo, ya que es de mucha ayuda. Por una parte, se pone fuera –en el papel- eso que tienen dentro, lo que las está ahogando, lo que las abruma. Además, como se supone que nadie más va a leerlo, pueden escribir siendo totalmente sinceras, desahogándose totalmente. Si tienen mucha rabia contra alguien, ahí pueden escribir todo lo que se les ocurra acerca de esa persona, si están secretamente enamoradas, esas hojas pueden ser el testimonio de todo lo que esa persona especial les hace sentir. Y si tienen sentimientos que no tienen claros con respecto a algo que les sucedió o con respecto a alguien, escribirlo puede ayudarles a aclararlos.
Escribir tiene otro beneficio también, permite pensar antes de actuar. El ejercicio de escribir lo que nos pasa y lo que sentimos, nos permite reflexionar y con ello recapacitar o encontrar la mejor forma de solucionar un problema. Si peleaste con tu mamá, por ejemplo, en vez de decirle lo primero que se te venga a la cabeza y enojarse aún más, puedes encerrarte a escribir, desahogarte y una vez que hayas logrado tener más calma, volver a conversar con ella. Escribir también tiene la ventaja que puedes revisar lo que escribiste, releerlo, cambiarlo, continuar en otro momento, cambiar de opinión con respecto a algo que te haya pasado (porque en el momento siempre las cosas se ven peor o más graves) y darte cuenta de lo mal o bien que lo pasaste en un determinado momento. Porque no se escribe sólo de las cosas que nos dan rabia o pena. También se escriben los buenos momentos, y al leerlos de nuevo, volvemos a sentir esos sentimientos agradables. El papel además, no se enoja, no se siente, no va a impresionarse o juzgarte por lo que escribas en él. A veces uno simplemente necesita deshogarse, sin preguntas, sin opiniones… un diario de vida es ideal para eso… ¿te animas?



Yo tengo un diario de vida, despues de un mes y una semana ayer volví a él porque me di cuenta de que en verdad me hacía falta y en él ahora escribo muchas cosas, si me siento bien o mal y los por qué de mi manera de sentirme, creo que es verdad que ayuda mucho y es un amigo que nunca le dirá nada a nadie y por eso es la mejor manera de desahogarse, y también cuando una tenga muchos años más y quiera recordar su pasado puede recurrir al papel para leerlo y darse cuenta de como uno era antes y puede asi recapacitar muchas veces de las cosas que le estén pasando en el momento.
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